lunes, 21 de noviembre de 2011

LA MUSICA CLASICA ACTUAL

La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.Por Pablo Vázquez Gómez. Guionista y articulista.
Hemos llegado a un punto en esta inmensa sociedad, esta “aldea global” en la cual hasta la música se monopoliza, donde por una u otra razón, y porque ya va siendo hora, me gustaría hablar, defender, y (apegado a esto último) dignificar la música clásica contemporánea, en especial, la era moderna, que no es otra que ésta en la que estamos viviendo.
Con ello, no pretendo, ni mucho menos, hagiografiar a los compositores actuales ni alabar nada de este estilo que no se haya dicho ya, simplemente, pretendo poner las cosas en su sitio.
Mucho se ha dicho de la contemporaneidad de la música clásica, y también de su época más moderna, que si el dodecafonismo es un estilo estúpido inventado por un ególatra con ganas de reconocimiento, que si estos músicos no son conocidos ahora por un “gran” público menos lo serán dentro de 200 años, etc..
Pues bien, me gustaría contestar unánimemente a todos esos comentarios y decirles que, en contra de lo que dice el señor Penderecki, todos estos músicos llevan haciendo un gran estilo diferente individualmente, sin concesiones, dejando paso a la vanguardia y haciendo que la música se renueve constantemente. Se olvidan que hoy en día no toda la música es dinero, que hay gente que vive por ella y la ama, y que, gracias a ellos, todavía la música clásica sobrevive hoy en día. O es que, no me lo niegen: ¿acaso nunca han oído el famoso “Ragtime” de Joplin?, ¿es que nadie se acuerda de “West Side Story”, de Leonard Berstein?, ¿nadie ha oído nunca una de las famosas y publicitadas  melodías de Michael Nyman, o del gran Mertens?, ¿o el “Opening” de Glassworks?. Como se puede ver, la lista es interminable, tan solo la gente debería mostrar más interés cuando escucha algo.
Pues bien, volviendo a parafrasear a Penderecki, le diré que sí, que es maravilloso que esta música sirva tanto para escuchar mientras se come o se compra en unos grandes almacenes, porque eso demuestra que la música es un gran placer inagotable, y que, como tal, va unida a estos tiempos modernos y ultrarrápidos en los que vivimos y a los cuales han sabido adaptar este “clasicismo” (válgame la redundancia) de forma excelente.
Por eso, todos ellos merecen un aplauso, todos: la lucidez de Xenakis, Stockhausen o Varese; el serialismo de Pärt o Bartok; el etnicismo de Shankar y Piazzolla; el minimalismo de Glass, Mertens, Nyman, Reich, Young, etc., y todas esas maravillas que la mayoría de la gente debería descubrir.
Con esto quiero decir que yo, por supuesto, no quiero quitar ningún mérito a esos grandes e históricos genios como Mozart, Schubert, Dvorak, Bach, etc., y que son altamente recomendables para cualquier aspecto (también) de esta vida, pero, en mi opinión, simplemente he de decirles que, si tuviera que elegir, me quedaría con esta época, ¿por qué? Pues ya lo saben, como les he contado antes. O, si no, no me niegen una cosa: en esa época ellos no tenían que vérselas con Maddonas, Spears, Back Streets Boys y demás, y, hoy en día, por desgracia, sí, aunque, afortunadamente, siempre quedará espacio en este mundo y en toda la eternidad para la buena música, que es lo que realmente importa.

SHAKIRA

La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.A Shakira hay que clonarla- repite a diario angelcaído con ojo crítico. -Sí, sí, por supuesto- contesta Chuca sin dejar lugar a la duda. Le_Baron tiene fijación con Natalia Berbeke, que es una Shakirita con más hoyuelos y mofletes. Pero, ¿qué es lo que tiene esta colombiana?
Me he negado durante mucho tiempo a analizar estas cosas, nos gusta porque sí, porque no podría ser de otra manera. Pero como alguien me comentó que eso es totalmente irracional, haré el esfuerzo. Racionalicemos, pues, nuestro gusto por Shakira, y lo haremos a la manera de la mayéutica, no podía ser menos con esas caderas.
-Y decís que os gusta, pero hay muchas otras mujeres. ¿Por qué ésta?
-nos gusta ésta, y punto
-Pero... ¿por su música?
-También
Fin de la mayéutica.
Y es que esta mujer acuario -el mejor de los signos del zodiaco-, este metro y medio de radiante frescura, nos embauca con su voz, con su música cantada entre sonrisas. Ella representa a nuestras hijas, con ese candor y flamante alegría; ella representa a la diosa madre, con ese vertiginoso movimiento; ella representa el ferreo carácter de nuestras abuelas, con esos pozos oscuros que tiene por ojos; ella representa a nuestras madres, con ese tono, entre imperativo y dulce, con el que canta.
Shakira Isabell Mebarak Ripoll. Colombiana con sangre de los dos extremos del mediterráneo, de Cataluña y del Líbano, caribeña y mediterránea, un volcán. Comentan que de pequeñita iba para astróloga, para científica de postín. Así de absorta, contemplando el cielo, empezó a escribir primero poesía y relatos –Dicen que conserva una poesía escrita con tres años llamada “La Rosa de Cristal”-, luego canciones. Todo esto, con apenas ocho años, ya está explorado. Con posterioridad vagó entre coros, programas de televisión y alguna telenovela. Le llegó el éxito en su tercer trabajo discográfico, ya de vieja, teniendo diecinueve años. Lo demás es el aburrido camino del triunfo y de los premios.
“Shakira” en árabe significa agradecida, que viene a ser “llena de gracias”, que pura verdad. Quien la conoce resalta su amabilidad -eso le trasciende en la cara-, su lozanía –idem-, y su carácter –de idem. Dice sentirse en plenitud en el escenario, en la ducha y frente al mar, comiendo marisco.
Dicen que es despistada e impuntual, pero ¿quién podría enfadarse con ella si llega tarde, con esa carita, con una zapatilla blanca y la otra naranja?

EL ARTE COMO MEDIO DE PROTESTA. Artículo enviado por Universoss.

La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.

Pero no sólo el arte sirvió para dar muestras de la naturaleza; también hubo un pequeño grupo (luego no tan pequeño) que quiso dejar en claro que el mundo no era perfecto y el arte fue su manera de expresar que el status quo no era de su gusto. Claro, que muchos artistas fueron censurados a lo largo del tiempo. De eso trata un poco estos comentarios, pero expresados en especial a través de la música.
Pero antes, hagamos un repaso de los últimos siglos en la expresión del artista. Teniendo en cuenta que el arte de la escritura fue dado para un minúsculo número de personas, por lo general de altas clases, se explica que los primeros escritos fueron de carácter intelectual. De temas filosóficos pasamos a temas de contenidos religiosos, pero no todo era oro lo que relucía. El maravilloso “Lazarillo de Tormes” fue escrito (aunque los historiadores no se ponen de acuerdo con el verdadero autor), para denunciar desde un postura eramista a las personas de su clase, cortesanos y en especial gente relacionada con la Iglesia omnipotente.
Ejemplos de expresiones artísticas de éste tipo hay miles dentro de la literatura, y también en otras ramas del arte, y caprichosamente ejemplifico con el Guernica, de Picasso, obra prohibida en el régimen del Generalísimo Franco, que denunciaba la matanza de aquel pueblo legendario, que fue un mito dentro de la sociedad vasca.
¿Y de la música qué?
También hay muchos ejemplos a lo largo de su historia, como manera de protestar, o al menos dejar marcada una postura con el mundo que le tocaba vivir. La música fue una expresión viva y a la vez motora de un pensamiento contra la opresión, contra el régimen que le tocó participar en su momento. Citaremos algunos ejemplos.
Giuseppe Verdi, autor de tantas óperas inmortales (véase en este misma web Rigoletto), usó su medio de expresión para protestar contra un régimen que no le era simpático. Fue en “Nabucco” especialmente que dejó marcada su posición nacionalista en el aria famosa “Patria amada”. Nabucco era un faraón egipcio que oprimía a los esclavos judíos, pero pronto la trama quedó al descubierto al verse al pueblo italiano oprimido por el imperio austrohúngaro. Esta obra se transformó en la ópera nacional.
La raza negra dejó también una riqueza de sonidos en todo el mundo, en especial en el continente americano. El Jazz y el Blues son mutaciones de sonidos que los esclavos africanos desarrollaron en esas tierras para expresar su vida oprimida en manos de los esclavistas blancos. En Centroamérica también encontramos toda una gama de ritmos de diferente expresión pero de igual origen.
En Sudamérica, en ambas orillas del Río de la Plata, nació el candombe o candomblé, y el tronco de árbol fue el único instrumento musical posible que disponía un esclavo negro entonces, que luego fue transformándose en doscientos años en diferentes instrumentos de percusión. Es que Buenos Aires y Montevideo eran los puertos que recibían a los “progresistas” comerciantes de trato de esclavos y hallaban en esas tierras una generosa clase oligárquica dispuesto a comprar todo negro que demostrara ser fuerte y tener toda la dentadura. Aun esclavos, las diferentes etnias se fueron organizando y solicitaron a las autoridades un día a la semana para descanso. No sin dejar la sangre en la arena, lograron un acuerdo en 1799 donde se estableció que los domingos y feriados serían sus días festivos. Allí, se dedicaron a desarrollar la música, dando rienda suerte al único día de semi libertad. Cuando Argentina formó el primer gobierno patrio, allá por 1810, lo primero que se intentó es la libertad de esta gente, que se logró en la Asamblea del año Trece, decretándose la libertad de vientres. Cuando la Independencia en 1816, los negros libres apoyaron la lucha patriótica (en primera fila), y es por eso que se explica en parte que no haya negros en Argentina, amén de la fiebre amarilla seis décadas posterior. El candombe acompañó las fiestas y fogones y fue parte de la cultura nacional, pero con la Generación del 80, con eso de “civilización o barbarie”, quedó demostrado que sólo había lugar para una cultura blanca. En Uruguay la convivencia fue diferente y puede decirse que ese pequeño y bello país hoy es la capital mundial de candombe. Tampoco ha perdido el sentido de protesta, en nueva forma de “murga” y sigue desarrollándose día a día. Os invito a escuchar Araca la Cana (¡Cuidado, la Policía!), Kilombo Mandinga, entre otros grupos candomberos. A los que viven en Madrid, en la Plaza Mayor suelen verse grupos que compiten entre sí en su calidad.
En Brasil fue diferente. Los esclavistas portugueses no estuvieron dispuestos a aceptar la música de protesta, ni cantos lacrimosos ni domingos ni día alguno. Se cuenta que los esclavos solían interpretar por las noches lastimeras baladas, recordando su lejana patria, su familia y llorando por la vida que les tocó en destino. El gobierno portugués prohibió que se cantaran entonces música de lamentos por “inquietar” a los más rebeldes. Esta anécdota dio origen al samba. Era una música alegre de extraños contenidos que contentaron al gobierno de la Emperatriz Carlota Joaquina de Borbón, a la sazón en Brasil. Vieron que a pesar de las penurias que le hacía pasar la explotación de su gente, éstos agradecían con ritmos movedizos, sin sospechar que detrás de su música, eran descritas duras críticas al gobierno de turno, como así un intento de organización de la lucha.
Es significativo el inicio del himno nacional brasileño: “Ouviram esse grito de Ipiranga” (“Oigan ese grito Ipiranga”, término que en lengua indígena significa “libertad o muerte”). Acercándonos en el tiempo de esta misma nación, nos encontramos con la dictadura que desde inicio de la década del ‘60 hasta 1985, oprimió Brasil. Muchos fueron los músicos, no sólo en sambas, que dieron su voz de protesta. Una de las más significativas fue Gerardo Vandré, con su “Para não dizer que não falei das flores” (Para que no digan que no hablé de flores, más conocido como “Caminando”). Una de sus estrofas dice:
Hay soldados armados, amados o no,
casi todos perdidos de arma en la mano,
en los cuarteles le enseñan una antigua lección
de morir por la Patria y vivir sin razón…
Obviamente la canción fue prohibida y el cantante encarcelado. Hay una anécdota que dice que cuando el cantante salió en libertad dio un recital en el Maracaná, dada su popularidad, el gobierno lo autorizó, pero le dio una lista de las canciones que no podía cantar. Así lo hizo, pero la gente comenzó a corear “Caminando” y Vandré no venció la tentación y la cantó a capella. Existen registros sonoros en Internet de ese día. Vandré fue bajado del escenario, encarcelado y torturado. Obligado a dejar su carrera artística, se exilio en Nicaragua donde murió poco después con su cuerpo desvasado. Otro icono de lamúsica de protesta fue Chico Buarque con canciones como “A pesar de Você”, con estrofas cantándole a quien mandaba como:
Usted que inventó este Estado, Inventó lo inventado,toda la oscuridad.Usted va a pagar el doblecada lágrima brotada
desde mi penar.

¿Cómo le va a prohibira ese gallo a insistir en cantar?Agua nuevas brotandoy la gente amándose sin pararA pesar de Vocé…
Mi samba es un grito de alerta, mensaje de nuestro pueblo”, canta Simone en “Amor no coraçāo” y así podemos encontrar cientos de canciones en estas tierras cariocas, que no sólo endulzaron los oídos con buena música sino que alertaban a quienes querían oír, lo qué estaba sucediendo. Los Jaivas, dieron sus coplas en Chile de Pinochet y tuvieron que exiliarse a Francia. No tuvo la misma suerte Víctor Jara que le cortaron sus manos antes de ser asesinado. Es significativa la canción de Quilapayún que prohibió Pinochet:
Malambe, malembe
El Malembe es cosa buenapara todos los honrados,pero es malo y perniciosopara todos los malvados.
Por supuesto que este grupo fue perseguido, prohibido, aunque lograron exiliarse. Me viene a la cabeza las estrofas del cubano Pablo Milanés, que fuera coreada por miles de chilenos en la década del ‘90: 
Yo pisaré las calles nuevamentede lo que fue Santiago ensangrentada,y en una hermosa plaza liberadame detendré a llorar por los ausentes.
No necesariamente, la música tiene que ser de protesta siempre, pero también es digno el papel de los artistas tomando partido de la época que les tocó vivir.
Y por último, éste pequeño bosquejo estaría incompleto si no agregó al rey de la música de protesta, tan vigente hoy como siempre.
Imagina que no hay países,
no es difícil de hacer;
nadie por quien matar o morir,
ni tampoco religión-
Imagina a toda la gente
viviendo la vida en paz...

Puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único,
espero que algún día te unas a nosotros
y el mundo vivirá como si fuera uno.
(Fragmento de Imagine de John Lennon)
Ángel Mario Fernández (universoss)

HEROES DEL SILENCIO

La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.

Hace ya 21 años, un zumo de vidrio y un proceso entrópico tuvieron a bien juntarse y concebir un Héroe de leyenda, que en un ascensor decidió multiplicarse y convertirse en varios Héroes, concretamente en los Héroes del silencio. Una formación que, como pocas en España, ha tenido, tiene y tendrá la particularidad de no dejar indiferente a nadie. Gustan o no gustan. Es más, gustan muchísimo o inspiran completo rechazo. Así es la música de Bunbury, Cardiel, Valdivia, Andreu y Bogulavsky, llevados de la mano ora de Phil Manzaneda, ora de Bob Erzin. Porque sus composiciones, sus elementos fundamentales pueden diseccionarse perfectamente para analizar la melodía por un lado, las letras por el otro. De innegable calidad armónica, de aplastante fuerza en sus acordes, las letras son otra historia. Hasta en las mismísimas camisetas promocionales del grupo podía leerse la frase “¿qué quiere decir Bunbury con sus letras?”
        ¿Algún sentido oculto en cada palabra, frase o estrofa? ¿Algún fin entrelazado entre cada letra que no alcanzamos a comprender del todo? ¿Una simple sucesión de ideas medianamente hilvanadas? ¿O simplemente una continuidad descontinuada, que debajan ahí para que nosotros nos las compusiéramos a nuestra manera?
        Da igual, que cada uno aporte lo que sepa. Duendes malditos, flores de loto, aves rapaces luciendo sus alas, días de borrasca, palabras que fueron avispas o calles como dunas. Nosotros interpretaremos a nuestra manera, dándole la consistencia, el sentimiento, en definitiva, el sentido que más nos convenga.
        Lo importante es que los Héroes del silencio forman parte de nuestra adolescencia, de nuestro almacén de recuerdos cuyos cajones se abrían en cada garito con preferencias por la música española y se llenaban con cada petición al pincha de uno de tantos bares de los bajos de Argüelles.
        Voces que resonaban en los amplificadores, voces que repetíamos como nuestras, con la rabia insolente de nuestra juventud. Melodías que empezaban porque sí, y acababan no sabíamos cuando, sin distinguir lo complicado de lo simple… melodías que daban a ese momento la chispa adecuada. Esa chispa que nos convertía en un león, en ese león que sonreía a las paredes que habíamos vuelto a pintar del mismo color.
        En 1997 los Héroes se separaban. Comenzaría de esta forma la carrera en solitario de Bunbury, pero esa ya es otra historia que quizá alguien quiera escribir. No seremos nosotros. En solitario, don Enrique sólo ha dejado una leve huella en nuestra memoria musical, la que imprimieron el nombre de dos mujeres, Salomé y Alicia; la primera, que nos pide lo imposible; la segunda, expulsada del país de las maravillas. Juntas, salvándole, sólo momentáneamente, de la quema.
        Ha pasado ya mucho tiempo y no sabemos si volverán. Hay todo tipo de opiniones al respecto, incluso en el seno de lo que fue su grupo. Al menos una cosa nos queda clara: conseguían, y lo siguen haciendo, ponernos fuera del alcance del bostezo universal, fuera del reposo de nuestra historia personal. Porque, aunque no hay nada para siempre, los Héroes del silencio siempre serán como el sol en la memoria. Una memoria que, en este caso, no se va.

ESTOPA Y ESTOPADOS

La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.uele a caballos, a toro, a bicho, a animales. Cuando salgamos de aquí probablemente todos olamos igual o peor, pero de entrada saltamos a la arena de la Plaza de Toros de las Ventas de Madrid y salimos a triunfar, a salir por la puerta grande. Bien en el tercio de ginebras, para qué engañarnos: hasta los del Tendido Siete supieron apreciar con qué clase y qué tronío me apuré el tercero de los vasos, que salió peleón, bragado y con trapío. Ole.
El gentío va haciendo la ola, y en su murmullo de voces plurales entiendo que la masa es un monstruo de muchas cabezas y el doble de piernas que actúa a veces con una conciencia común, con una sola inteligencia, con una voluntad. La de esta Hidra que puebla las Ventas y que derrama su proteico cuerpo por gradas, arenas y pasillos es la de bailar y corear a estos dos chicos de Cornellá, David y Jose, que se han instalado en carteles y anuncios bajo el nombre artístico de Estopa.
Estopa suena, en principio, a Estepa, que suena a su vez a mantecado, pero también evoca la Estepa siberiana, la gran llanura. ¿Y qué otra cosa que una gran llanura con asientos no numerados, con palco y todo, es esta plaza de toros en la que el monstruo del público corea impaciente? Me acochino en tablas, ole otra vez, temeroso ante tanto fervor, e imagino a estas quince mil personas saliendo en tropel a las calles de todo el país, con un rotulador en la mano y escribiendo en todas las señales de STOP lo de E-STOP-A. Quién sabe a qué nos puede conducir la noche, que cae sobre Madrid.
Y cae, con la noche, el telón. Y ahí están. Se parecen al público. O el público a ellos. Porque me parece que, de algún modo, los públicos se fijan en el cantante y se visten igual, se peinan igual, hablan igual. Pero también podría haber aquí algo siniestro, es decir: que el cantante fuera el que imita al público, qué imagen, sigiloso detrás del telón y espiando a los de la primera fila para ver qué ropajes exhiben y ponerse algo parecido. No sé ante qué caso nos encontramos, la cuestión es que coinciden, y creo que si subiéramos a cualquiera de estos chicos, de estos siete mil y pico chicos de Las Ventas, darían el pego y seguiríamos “estopando” tan tranquilos, como si nada.
Están bien los chicos, tranquilos, templando bien en la media distancia, sabiendo acercarse con valentía cuando se tercia, gustándose en los momentos claves, con la frente arriba, sin perderle la cara a la gente, ni al concierto, ni a las canciones. Están bien, cuando entran a matar, al final, en los bises, y dejan satisfecho a todo el mundo: o sea que salen a hombros con todas las orejas de la Hidra cortadas y en el bolsillo. Más de dos horas bailando. ¿Es la rumba catalana? ¿Es la ginebra? ¿Es la plaza de las Ventas? ¿Es el humo ―”anda, deja que fume, dame de fumar…”―? No lo sé. Pero se mueve, que dijo Galileo, se mueve el mundo, mis piernas, mi cabeza loca, mi tema, mis calles, y se sigue moviendo, Alcalá arriba, cuando la Plaza nos vomita (los romanos sabían cómo echarnos a todos de un recinto en menos de cinco minutos) y continuamos el concierto mentalmente. ¿Dónde acabarán quince mil personas? Podríamos repoblar Soria o Teruel, pero preferimos repoblar los bares.
Yo hago el paseíllo por Lavapiés y pido permiso al presidente de la noche, que saca su pañuelo otorgando así su consentimiento para que me pida otra ginebra en cualquier tugurio de Madrid, con cartel de toros incluido, claro. Va por ustedes, señores, y al primer trago recuerdo: losEstopa, al final, han sacado el bombín que les regaló Sabina. Y le han llamado de usted. A hombros, ya lo decía yo, como el maestro.

martes, 1 de noviembre de 2011

la perfeccion

Yo sé que no soy perfecto, que me sobran los defectos, pero tengo una gran virtud, es que amo de verdad a alguien, y ese alguien eres Tú.
hay dias en los que te sientes solo porque no te dejan ser tu mismo y te obligan a ser perfecto 
y se desenlazan con esto varios problemas en tu casa , familia amigos y demas . hoy le digo a la gente nadie es perfecto deja vivir la vida y aprende a vivir la tuya :andrea
La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.

dont speak

CANCION QUE HABLA DE LO MAS LINDO LA AMISTAD 
EL COMO DUELE PERDER UNA GRAN AMISTAD 
LINDA Y BUENA 
La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.

lunes, 31 de octubre de 2011

primera entrada

quiero abrir el blog con una gran cancion de un legendario hombre que cambio el mundo con su filosofia y su creatividad 
JOHN  LENNON 
una cancion de verdad que da mucho de que hablar